«El Camino Real»

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Tiempo sin Tiempo

El Camino Real

(Visiones de Historia y Arte)

Cuando los padres franciscanos Junípero Serra y Francisco Palou establecían la frágil cadena de misiones a lo largo de El Camino Real, desde San Diego a San Francisco, sus nativas tierras mediterráneas, las cuales ya no volverían a ver, estaban a más de un año de distancia. Dos siglos más tarde de la muerte del entonces Rey Carlos III de España bajo cuyo reinado las misiones fueron fundadas, sus majestades, el Rey Juan Carlos y la Reina doña Sofía, se disponen a honrar can su presencia la inauguración de la sede de la Unión Española de California y al mismo tiempo la exposición pictórica de Antonio Sedano que incluye los retratos de Serra, Palou y el Rey Carlos III.

Cuesta imaginar un acontecimiento que más dramáticamente refleje los cambios en el mundo en los últimos doscientos años. Y es particularmente emotivo para alguien como yo, que ha empleado lo mejor de su vida intelectual a confraternizar con gente hispana del final del viejo régimen, alguien como yo, que es un gran admirador del rey Carlos III y de sus colaboradores y que se ha dedicado durante los últimos treinta años a la enseñanza de la historia de España en California. Para mí, una nueva visualización artística de las principales figuras de la sociedad de entonces, supone, al mismo tiempo, una gran emoción y un desafío.

EI historiador usa su imaginación para transformar las palabras del pasado en recreaciones de las personalidades de los hombres y las mujeres que escribieron esas palabras o fueron sujetos de ellas. ÉI es consciente de que el resultado es una nueva aproximación, distorsionada por los documentos que han sobrevivido, por los modelos de Interpretación que forman parte de la disciplina histórica y por sus propias inclinaciones y habilidades. Por su parte, el lector de historia puede crear su propia imagen de los personajes, casi como se tratara de una novela.

Esa es la mayor diferencia entre la reacción del lector de un trabajo histórico y una novela. El único punto de referencia para un personaje de ficción son las palabras del autor y el lector deberá formar, internamente, su propia imagen del personaje. Esa es la razón de porqué nosotros encontramos errores en la representación de una novela, en el teatro o en las películas. Violan nuestros principios y olvidamos que esas producciones reflejan la imagen que el director concibió. Para el historiador, como sea, el pasado nos hereda la imagen real de los muchos y principales personajes: retratos, esculturas y recientemente la fotografía, tal y como nos la ofrecen las construcciones y el medio ambiente en donde vivieron. Podemos, si allá vamos, ver el Monte Vernon y aceptar la imagen mostrada de Washington, así como la que aparece en los billetes de un dólar. Ambas ofrecen al observador una concreta recreación del pasado reciente. 

¿Que ocurre, entones, con un historiador cuyo medio no es la palabra escrita sino el lienzo? Antonio Sedano ha indagado en la historia de España, México y California del final del siglo XVIII y como todo buen historiador, ha quedado fascinado con la sociedad y la gente de aquella época. Por eso siente la necesidad de inculcar su visión y su entusiasmo a otros. Sedano ha elegido como modelo los personajes que crearon EI Camino Real y los elementos del entorno de este, como el árbol fantasma de Monterey o la celda del padre Serra EI resultado es, al mismo tiempo, conmovedor y desafiante para el lector o el escritor de la historia, ya que Sedano nos recuerda que la imagen visual del pasado es tan ambigua como la imagen explicada a través de la escritura.  EI ha tenido enfrente retratos para los que los personajes posaron. Pero, mientras nosotros estamos acostumbrados a ver a la persona real detrás de los retratos, Sedano, el artista, se da cuenta de que la persona detrás del retrato este distorsionada por las convenciones de aquel que las creo, por su concepción de qué tipo de persona es el retratado, por cómo éste quiere aparecer y por lo que el artista pretende que el público aprenda sobre su arte. Sedano indaga detrás de los lienzos buscando un sentido del verdadero hombre, de igual forma que un historiador busca entre las líneas de un documento significados que el autor no tenía intención de dar a conocer o no era consciente de ello.

Pero es que Sedano es, además, y principalmente, un artista por eso impone a su visión su personal imaginación y estilo. Todo aquel que conozca los retratos de Carlos III realizados por Goya o Mengs los reconocerá en la pintura de Sedano y al mismo tiempo, se impresionará por la transformación del rostro en el ambiente del siglo XX. Debemos recordar las perspectivas faciales de Picasso, aunque en las figuras de Sedano se ve más la fiera confrontación de Francis Bacon con los sentimientos del siglo XX, traspuestos del siglo XVIII y suavizados en el proceso, ya que el siglo XVIII era más suave, más humano que este siglo nuestro.

Los rostros claroscuros de Sedano son sin embargo muy personales, están hechos para atraer nuestra atención hacia el ojo abierto en el cual se refleja el carácter que encuentra en el personaje; inteligente y gentil en el rey Carlos III, resuelto y delicado en Junípero Serra, dominante en Gálvez y ansioso en Bucareli. Así es, al menos, como yo los veo, aunque, al tratarse de arte de calidad, Sedano deja a cada espectador la libertad de leer sus propios pensamientos en estas interpretaciones. Dada mi experiencia, puedo decir que el esfuerzo será fascinante.

 

Richard Herr

Profesor de Historia, Universidad de California, Berkeley, USA 

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Time without Time

El Camino Real

(Visions of history and art). 

When de Franciscan fathers Junípero Serra and Francisco Palou were tending the fragile ribbon of missions along "EI Camino Real” from San Diego to San Francisco, their native Mediterranean lands, which they would never see again, lay more than a year away. Two centuries after the death of King Carlos III of Spain, under whom the missions were founded, a remarkable occasion finds their Majesties King Juan Carlos and Queen Sofia honoring with their presence the inauguration of new seat of the Union Española de California In San Francisco and opening an exhibit of paintings that includes portraits of Serra, Palou, and King Carlos Ill. 

It is hard to Imagine an event that reflects more dramatically the changes in the world over the past two hundred years. The event is particularly moving for one who has spent the better part of his intellectual life communing the Hispanic people of the end of the Old Regime, a strong admirer of Carlos III and his collaborators. and who has taught the history of Spain in California for nearly thirty years. A new artistic visualization of major figures of that society becomes both a source of excitement and a challenge. 

A historian uses his imagination to transform the words of past documents into recreation of the personalities of the men and women who wrote the words of were their subjets. He is aware that the result is an approximation, shaped by what documents have survived by patterns of interpretation that have become part of the historical discipline, and by his own inclinations and abilities. In turn the reader of the work of history can create his own visualization of the persons in it, almost as he would the characters in a novel. 

That is the major difference between the reaction a reader has of a historical work and a novel. The only points of reference for a fictional character are the words of the author, and the reader in turn, should internally make up his own Image of the character. That is in essence, why we find faults in the representation of a novel, theater, or films. They infringe upon our principles and we tend to forget that such productions reflect the vision that the director had intended. For the historian, in any case, the past offers us the real image of the many and outstanding characters: portraits, sculptures, and more recently photography, as do the architecture and the environment in which the lived. We can, if we were to go there, see Mount Vernon and accept the image of Washington, as well as the one appearing in dollar bills. Both offer the viewer a particular recreation of the recent past. 

What are we do then with a historian whose medium is not the written word but the canvas? Antonio Sedano has plunged into the history of Spain. Mexico, and California in the late eighteenth century and like every good historian has become fascinated with the society and people he has encountered. And like a good historian he feels a mission to impart his vision and enthusiasm to others. He has chosen as his subjet the people who brought into existence EI Camino Real and vignettes of its setting, like the Ghost tree of Monterey and Father Serra's cell. The result can both excite and threaten the writer and reader of history, for Sedano makes us realize that the visual image of the past is as insecure as the written image. He has had before him portraits for which these men posed. While we are accustomed to see the real man in his portraits, however, Sedano the artist realize that the man behind the portraits is distorted by the conventions of those who creates them, by their concept of what the man was like what he wished to look like, and by what they and wanted the viewers to learn from their art. Sedano digs beneath the paintings for a sense of real man, as a historian reads between the lines of a document for meanings that its autor had no intention of awareness of imparting. 

 

But Sedano is also primarily an artist, and he imposes on his vision his own imagination and style. Anyone who knows the portraits of Carlos III by Goya and Mengs will recognize him in Sedano's painting. At the same time he will be impressed by transformation of his face into the medium of the twentieth century. One may be reminded of the facial perspectives of Picasso, but I see in Sedano’s figures more the fierce confrontation of Francis Bacon with the emotions of the twentieth century, transposed to the eighteenth and softened in the process because the eighteen century was softer more human than ours, Sedano's chiaroscuro faces are his own, however, made to draw our attention to open eye, in wich he mirrors the character he finds in the subjet, intelligent and kind in King Carlos, resolute and delicated in Junipero Serra, Galvez domineering, Bucareli anxious. At least is how I see them, but because this is good art Sedano leaves each viewer with the freedom to read his or her own thoughts into these interpretations. From my experience. the effort will be exhilarating. 

 

Richard Herr. 

Professor of History, University of California, Berkeley, USA. 

 

Junípero Serra - Oleo 100x80 cm

José de Galvez - Oleo 70x50 cm

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